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Panamá va a su segunda gran batalla en el Mundial

A Panamá le tocó por azar uno de los grupos más exigentes de la Copa Mundial de la FIFA 2026, donde a la selección canalera le ha tocado medirse con tres escuelas futbolísticas distintas, pero igualmente complejas. El Grupo L  está integrado, además de Panamá, por la potencia europea de Inglaterra, la experiencia competitiva de Croacia y la fuerza atlética de Ghana. Para la canalera el desafío será enorme, aunque no imposible. El análisis de cada rival revela fortalezas evidentes, pero también grietas que el equipo dirigido por Thomas Christiansen podría intentar explotar.

EL partido frente a Ghana dejó ver a una selección panameña sólida y ordenada y aunque tuvo que ver la derrota por la mínima, demostró que está a la altura de esta competencia y que posee experiencia, convicción y una identidad futbolística más clara. Y en torneos cortos, muchas veces, eso puede equilibrar diferencias que en el papel parecen insalvables. 

Este martes 23 la selección nacional enfrentará a un rival con sobrada experiencia en competencias mundialistas y el mérito de haber disputado una final en el 2018 y alcanzar las semifinales de 2022, buenas cartas de presentación para esta edición del Mundial. Panamá irá sin complejos y con la necesidad de lograr un resultado favorable que le permita pasar a la siguientes ronda. Será una batalla difícil que se definirá en el campo de juego.

Una Croacia menos contundente

Croacia es un equipo que ha construido una identidad basada en inteligencia táctica, control del balón y enorme competitividad. Aunque ya no posee el mismo nivel de renovación que en el Mundial de 2018, donde fue subcampeón, Croacia sigue siendo una selección de enorme experiencia internacional. El liderazgo de Luka Modrić continúa siendo el eje emocional y futbolístico del equipo, acompañado por jugadores de alto nivel como Joško Gvardiol y Mateo Kovačić.

El fútbol croata prioriza la posesión, la pausa y la lectura estratégica del partido. No suele desesperarse y tiene la capacidad de controlar los ritmos incluso bajo presión. Pero precisamente allí aparece una posible ventaja para Panamá, el desgaste físico y la transición generacional de varios referentes croatas podrían afectar la intensidad del equipo en partidos muy abiertos. Panamá necesitaría imponer un ritmo alto, presión constante y aprovechar cualquier pérdida en la salida para evitar que Croacia domine el mediocampo.

Independientemente del resultado de este partido, los panameños disfrutaremos de esos emotivos episodios que brinda la oportunidad de ser parte de esta fiesta futbolística, y de la evolución y consolidación de nuestro fútbol mostrándose al mundo.

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