Por ser uno de los más dinámicos y densamente poblados de la capital, el corregimiento de San Francisco podría ser el más afectado por el problema de los vehículos mal estacionados, hecho que se traduce en aceras invadidas, calles reducidas a un solo carril y accesos bloqueados, especialmente en zonas comerciales y residenciales de alta actividad.
Mucho se ha hablado de esta situación y es importante reconocer que no se trata de un fenómeno aislado, sino estructural. En sectores como San Francisco, donde convergen restaurantes, oficinas, edificios residenciales y centros de entretenimiento, la demanda de espacios supera con creces la oferta disponible. El resultado es una ocupación irregular del espacio público que afecta tanto a conductores como a peatones.
Operativos y sanciones
Frente a esta realidad, la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre ha intensificado en el último año el operativo conocido como “Mal Parqueados”, una estrategia que combina sanción y concienciación ciudadana.
Los resultados evidencian la magnitud del problema. En distintos operativos realizados en San Francisco y zonas aledañas, la ATTT ha removido decenas de vehículos con grúas y aplicado cientos de infracciones. Solo en una semana de acciones intensivas se reportaron más de 85 autos retirados y 135 multas, mientras que en otros periodos se han contabilizado hasta 170 infracciones y más de 90 vehículos removidos.

El director de la ATTT, Nicolás Brea, señala que el problema no solo es de infraestructura, sino también de conducta, existe “mucha irresponsabilidad por parte de algunos conductores, en una ciudad donde las avenidas no son lo suficientemente amplias para tolerar estas prácticas”.
Poca disponibilidad
Uno de los factores más señalados es la falta de estacionamientos adecuados, tanto públicos como privados. En San Francisco, muchos edificios antiguos no cuentan con suficientes plazas, mientras que los nuevos desarrollos priorizan espacios internos que no siempre están disponibles para visitantes.
Esta escasez genera una presión constante sobre las calles, convertidas en estacionamientos improvisados. Incluso las autoridades reconocen que la falta de espacios es un “dolor de cabeza” para la ciudad, aunque iello no justifica la violación de las normas.
El área de Paitilla y Punta Pacífica es donde se registra una mayor reincidencia por la alta afluencia vehicular y la presencia de piqueras denunciadas reiteradamente por los residentes.





