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Hace 55 año se instauró la figura del representante de corregimiento

Elías A. Castillo, actual secretario ejecutivo del Parlamento Latinoamericano y Caribeño, PARLATINO, lideró la recién constituida Asamblea Nacional de Representantes de Corregimiento, para aprobar, como en efecto se hizo, la Constitución Política de 1972, con lo cual tomó vida legal el modelo político descentralizado.

Hace 55 años, en el Gimnasio Nuevo Panamá, hoy Arena Roberto Durán, los 505 representantes de cada rincón de la geografía panameña se congregaron bajo el liderazgo de Elías A. Castillo, quien había sido nombrado presidente de la recién constituida Asamblea Nacional de Representantes de Corregimiento, para aprobar, como en efecto se hizo, la Constitución Política de 1972, con lo cual tomó vida legal el modelo del poder popular que residía en esta instancia local de gobierno. 

Elías Castillo, diputado durante muchos años a la Asamblea Nacional por el circuito que incluye al corregimiento de San Francisco y hoy secretario ejecutivo del Parlamento Latinoamericano y Caribeño, PARLATINO, recuerda ese momento que transformó la historia y dio forma a un nuevo modelo que fortalecía la esencia de las comunidades. 

¿Cómo fue ese proceso de creación de los corregimientos y la elección de los representantes?

La creación de los corregimientos y la figura de sus representantes fue el resultado de una estrategia trazada para transformar la representatividad en el país: se buscaba conectar de forma inmediata las necesidades de las comunidades con la toma de decisiones a nivel central. Este proceso, impulsado tras los cambios institucionales de la época, tomó cerca de dos años en consolidarse operativamente, materializándose formalmente con la Constitución de 1972 y la conformación de la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos.

Todo esto fue posible mediante el Decreto de Gabinete N.° 214 del 11 de octubre de 1971, Panamá inició una gesta institucional sin precedentes al darle por primera vez un rostro, una voz y un voto a la tierra adentro. Aquel proceso floreció en la histórica jornada electoral del 6 de agosto de 1972, cuando el pueblo panameño escogió a los recordados «505 representantes». En ese momento emerge la figura de Elías Castillo, quien es llamado a presidir la Asamblea Nacional de Representantes de Corregimientos.

 ¿Cuál fue el objetivo principal de crear esa nueva figura política descentralizada?

La naciente figura respondió a una doble motivación que combinaba pragmatismo social y estrategia política. Por un lado, existía la urgencia de llevar la presencia del Estado, las obras y el desarrollo a las zonas rurales y marginales que históricamente habían sido olvidadas. Por el otro, en el plano político, el régimen buscaba reemplazar la democracia representativa tradicional y de partidos, por un modelo territorial directo, donde la participación comunitaria se convirtiera en el nuevo eje de legitimidad institucional.

Nuevos desafíos

Elías Castillo habla con serenidad y diálogo muestra la sabiduría que brinda haber ocupado una gran cantidad de cargos públicos con responsabilidades múltiples, además de haber totalizado 35 años de vida parlamentaria y tres períodos como presidente de la Asamblea  Nacional. 

¿Se ha cumplido el objetivo que motivó la creación de esta unidad política?

Ha habido avances innegables, pero la deuda histórica sigue abierta. Si bien la creación de los corregimientos logró democratizar el acceso y acercar la figura del Estado al ciudadano de a pie, el verdadero espíritu de la descentralización aún no se ha completado. Lograr un desarrollo territorial equitativo, con transparencia absoluta y verdadera autonomía técnica en los municipios, continúa siendo una asignatura pendiente en la agenda de Estado. La descentralización no es solo transferir fondos; es transferir capacidades y responsabilidad.

La reforma del Estado

El gobierno del Presidente José Raúl Mulino está impulsando una reforma constitucional que busca modernizar al Estado y hacerlo más eficiente. Sobre esta realidad, Elías Castillo asegura que este proceso debe buscar inspiración precisamente en aquellos pioneros que hace 55 años “nos inspira a impulsar transformaciones valientes”. 

“Una reforma constitucional no solo abre la puerta legal, sino que nos brinda la justificación histórica para corregir la hiperfragmentación territorial que hoy encarece e ineficiente la gestión pública. Es la oportunidad de rediseñar un mapa geopolítico moderno, pensado no en función de intereses políticos locales, sino bajo criterios de eficiencia presupuestaria, sostenibilidad ambiental y desarrollo regional equitativo. Debemos apuntar a una reorganización territorial con propósito, evolucionar hacia regiones de desarrollo económico y distritos metropolitanos integrados que superen la fragmentación y generen oportunidades reales para todos”, señala Castillo. 

Háblenos del rol de Panamá en el Parlatino y los beneficios de permanecer en esta instancia.

La relación entre Panamá y el Parlamento Latinoamericano y Caribeño es un claro ejemplo de diplomacia estratégica de beneficio mutuo. Para la región, Panamá representa la sede ideal: un punto neutro, altamente conectado y de vocación integradora para el debate legislativo. Para nuestro país, albergar la sede del Parlatino no sólo consolida nuestro liderazgo diplomático en América Latina, sino que impulsa la economía a través del turismo de congresos y nos conecta de primera mano con marcos normativos y leyes modelo de vanguardia que enriquecen nuestro propio debate nacional. También representa un franco acceso a leyes modelo que nos permiten responder con firmeza a los retos del siglo XXI en ciberseguridad, protección ambiental e inteligencia artificial, además de propender a vínculos estrechos con la Unión Europea, la ONU y la OEA para construir soluciones globales desde suelo panameño.

Hoy, desde su responsabilidad como Secretario Ejecutivo del Parlamento Latinoamericano y Caribeño, PARLATINO, Elías Castillo representa un puente vibrante que une las causas sociales de 1972 con los grandes ideales del Panamá del presente, un país descentralizado, eficiente, próspero y digno.

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