Este domingo el Mundial de Fútbol 2026 llega a su final luego de 143 partidos cumplidos y quedando sólo la gran final que disputarán España y Argentina en el MetLife Stadium de New Jersey.
Gran expectativa ha generado este duelo de dos super potencias del fútbol mundial que han demostrado garra y talento para levantar la copa. Entre los aspectos más relevantes destaca la presencia de dos figuras del fútbol internacional como son Lionel Messi y Lamine Yamal, quienes representan a dos generaciones de este deporte que la historia y las circunstancias han entrecruzado de manera curiosa y sorprendente desde hace varios años atrás.
Messi se ha consolidado como el mejor futbolista de todos los tiempos y ha jugado un Mundial de ensueño en el que se mantiene como líder en goles y asistencias, siendo además pieza fundamental en el equipo de Escaloni y figura clave en cada triunfo sumado para alcanzar esta batalla decisiva. Messi juega su último Mundial y aspira hacerlo levantando la Copa del Mundo de manera consecutiva.

Por su parte, Lamine Yamal representa a la nueva generación futbolística, al relevo que debe mantener el brillo y las emociones de este deporte en cada uno de los escenarios donde hace presencia. Yamal está llamado a ser máxima figura y a quien le toca tomar el testigo precisamente de Lionel Messi y de Cristiano Ronaldo, quienes se hacen a un lado dejando un legado extraordinario de récords e indicadores de máximo nivel.
Un debut y una despedida, un encuentro con circunstancias curiosas que el mercadeo de esta final ha sabido manejar para elevar las expectativas de los fanáticos, una de ellas es el hecho de la campaña impulsada por Unicef con el antiguo equipo de Lionel Messi, el FC Barcelona, en la que aquella estrella naciente es seleccionada para interactuar con un niño de alguna barriada en esa ciudad. El azar permitió que ese niño fuera Lamine Yamal, quien con apenas 6 meses de edad aparece en una tina recibiendo un baño de un Messi de 20 años que el futuro se convertiría en el mejor de la historia.
Así termina la fiesta del fútbol de este año, con un duelo entre América y Europa; un duelo entre el primero del ranking FIFA contra el tercero; un duelo entre el campeón del mundo vigente y el campeón de la Eurocopa 2024; un duelo entre las figuras más importantes del futbol mundial en este momento. Una final perfecta cierra este nuevo formato de 48 selecciones que resultó todo un éxito para la FIFA.
Panamá con una participación aceptable
La participación de Panamá en la Copa Mundial de la FIFA 2026 representó un nuevo capítulo en la historia del fútbol nacional. Más allá del resultado deportivo, la presencia del equipo panameño confirmó la evolución de una selección que ha dejado atrás la etapa de ser únicamente un equipo de lucha y resistencia para convertirse en un conjunto con mayor personalidad, organización táctica y capacidad para competir ante rivales de alto nivel. Esta fue la segunda participación mundialista de Panamá, después de su debut en Rusia 2018.
El camino por el torneo no fue sencillo. Panamá enfrentó a selecciones con mayor tradición mundialista y planteles con jugadores acostumbrados a competir en las principales ligas internacionales; sin embargo, el equipo mostró orden defensivo, intensidad y momentos de buen fútbol, especialmente en partidos donde logró mantener la igualdad en varios aspectos del juego frente a rivales de mayor experiencia.

Panamá ganó experiencia
Uno de los aspectos más destacados fue la entrega de los jugadores. La generación actual asumió el compromiso de representar al país con responsabilidad, mostrando sacrificio físico, disciplina táctica y una mentalidad más competitiva. Futbolistas como líderes dentro y fuera del campo transmitieron la idea de que Panamá puede aspirar a medirse de igual a igual contra selecciones más consolidadas. La experiencia adquirida en este Mundial representa un aprendizaje importante para los jugadores jóvenes que forman parte del proceso.
Para mejorar
El torneo también dejó algunas áreas que deberán fortalecerse para el futuro. La definición ofensiva aparece como uno de los principales retos: Panamá logró generar aproximaciones y momentos de dominio, pero necesitó mayor precisión en los últimos metros para transformar sus oportunidades en goles. También será importante ampliar la profundidad de la plantilla, desarrollar más talento joven y mantener una generación constante de futbolistas capaces de competir en ligas exigentes.
El crecimiento de una selección no se mide únicamente por avanzar de ronda, sino por la capacidad de mejorar su nivel de competencia. En ese sentido, Panamá mostró una evolución con respecto a su primera experiencia mundialista y dejó una base sobre la cual puede construir nuevos objetivos.





