Detrás de esos vistosos carritos de hot dog Kiener que a diario vemos en las calles de la ciudad, se teje toda una realidad imperceptible que involucra a su hacedor y muchos años de esfuerzo que le han permitido mantener un oficio digno y a una hermosa familia.
Basilio Augusto Delgado Ramos los fabrica desde hace casi 30 años, cuando comenzó a laborar en esta conocida e importante empresa panameña dedicada a la producción y comercialización de productos cárnicos, salchichas, chorizos y embutidos en general.
¿Cuándo comienza a trabajar con empresas Kiener?
Comienzo a trabajar en Kiener en el año 1995, a través del gerente Javier Icaza, quien me enseñó muchas cosas, entre ellas puedo mencionar unas muy importantes, el respeto, la responsabilidad y el amor al trabajo.
Desde ese momento, Basilio asume un proyecto que era importante para la compañía y que estaba seguro podría llevar a delante. Sus deseos de superación le permitieron hacer suya la tarea de fabricación de carritos para la venta de comida rápida elaborada con los productos Kiener. Una forma de mercadear directamente los productos y generar fuentes de ingresos a los expendedores.
“Los primeros tres carritos los confeccionaron otras personas, luego de observar cómo lo hacían, aprendí y comencé a fabricarlos yo mismo hasta el día de hoy”, cuenta orgulloso Basilio.
Sus orígenes
Eran las 6 de la mañana cuando Basilio Delgado llegó a este mundo, nació en El Rincón de Santa María, provincia de Herrera, a orillas del río Santa María.
Recuerda que ese era un lugar muy tranquilo donde vivían muchas familias humildes como la suya, gente trabajadora donde el respeto a los demás era un código inalterable. “Yo recuerdo que en aquellos tiempos los niños y jóvenes le tenían mucho respeto a las personas mayores”.
Su madre fue padre y madre al mismo tiempo, ella trabajaba y se las arreglaba para llevar el sustento al hogar que Basilio compartía con 7 hermanos. Por el lado de su padre, cuenta con 12 hermanos más.
Las circunstancias de aquel momento obligaron a Basilio a dejar a un lado los estudios luego de cursar el sexto grado, y se dispuso a trabajar para apoyar a la familia.
“Empecé a trabajar desde los 11 años para ayudar a mi madre, ganando 1.25 balboas por día. Trabajé en los ingenios azucareros de La Victoria, La Estrella, Santa Rosa y Felipillo”.
Hay que hacer las cosas bien
A sus 58 años y luego de 30 años de labores en empresas Kiener, Basilio calcula que puede haber fabricado entre 95 a 100 carretillas de hot dog. Aún se emociona cuando en la calle se encuentra uno de estos puestos de venta ambulante, se siente orgulloso al saber que son su creación y que a través de ellos se puede distribuir alimentos y mostrar la calidad de los productos de la compañía.
Basilio siente que Kiener le ha enseñado muchas cosas que sirven para el trabajo y para la vida, lo más importante es que ha aprendido el valor de hacer las cosas bien, con honradez y puntualidad, teniendo la capacidad de resolver cuando se presenta un problema.
Orgulloso de su familia
Este humilde y talentoso trabajador panameño define a su familia como lo más importante en su vida y el principal pilar e inspiración para progresar.
“Gracias a mi esposa Yaira, con la que tengo 34 años de casado, soy quien soy hoy en día; ella ha sido un apoyo incondicional para mi superación. Mis hijos son 4, por los que he luchado siempre para sacarlos adelante”, afirma conmovido.
¿Qué es lo más importante que usted como trabajador le ha aportado a la compañía?
Siento que lo más importante que le he aportado a la compañía es que siempre he hablado de la calidad de su producto y el buen servicio que les brindan a sus clientes.
En medio de sus anécdotas y experiencias, Basilio se guarda una mención especial para su primer jefe, Javier Icaza, y también para María Morales, personas muy comprometidas con las que siente que comparte el valor de trabajar siempre por el bien de la compañía.
¿Qué mensaje le daría a la compañía en este momento, luego de tantos años de labor?
Mi mensaje para la compañía es que sepan valorar los buenos trabajadores. A veces, las personas con muchos títulos no necesariamente son los mejores. También les pediría que sigan manteniendo la calidad de sus productos y continúen brindando un buen servicio a sus clientes.
Basilio Delgado aprovecha la pregunta para enviar también un mensaje a las nuevas generaciones: “mi mensaje para las nuevas generaciones es que para llegar a ser alguien en la vida tenemos que trabajar duro, nada en la vida es fácil, hay que ponerse metas. Ser siempre personas honestas y responsables y, sobre todo, tener presente en nuestra vida a Dios. Y, por último, todo aquel que quiere y respeta a su Madre y Padre le irá bien en la vida”, concluyó.