Costa del Este News

“Hemos aprendido a verle la cara bonita a esta historia tan terrible”

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Familia Murillo Perrone.

A un año de la tragedia de Costa del Este

Hace ya un año, el 28 de marzo de 2018, una tragedia marcó a muchísimas personas, pero en particular a dos grandes mujeres de nuestra comunidad: María Luisa Perrone y su hija Sabrina Murillo Perrone. Un accidente de tránsito, en cuestión de minutos les cambió la vida…

Todo los días Sabri hace un esfuerzo increíble para fortaleces sus músculos.

Conversamos con ellas, y una vez más recibimos una lección. Su temple y manera de enfrentar la situación sigue siendo admirable, aunque sus voces se quiebran de a raticos, resurgen para seguir adelante.

“Me mantiene la fe en Dios; no existe otra explicación”

“Mi vida cambió. Ha sido un proceso que a lo largo de este primer año he vivido en tres fases”, nos cuenta María Luisa. “La primera comenzó en el momento en que ocurrió el accidente y la gravedad de Sabrina. Esa es la desgracia más grande que le puede ocurrir a un ser humano: se fue mi esposo Eduardo, mi hija Paola, y el estado de mi hija Sabrina era muy grave. También murió su novio Abel. Pero tuve mucho apoyo, y con fe y oración logramos que Sabri se salvara. Yo estaba muy enfocada en eso y hacia esa meta iban dirigidas todas mis energías. Afortunadamente esa etapa, que duró unos seis meses, fue superada y  no tuve mucho tiempo de entender la dimensión ni gravedad de lo que había ocurrido.


José Domingo Ulloa: «En medio de tanto dolor, hay que dar gracias a esta comunidad cristiana en Costa del Este  que los acompaña. Que sufre de otra manera junto a la familia Murillo y todos los amigos de Paola».

Luego vino otra fase. La de tratar de regresar a mi cotidianidad en casa con Sabri, pero con  el vacío que dejaron Pao y Eduardo. ¡Allí fue el comienzo real del duelo por mis amados, pero nunca perdí la fe! Y sigo eternamente agradecida hacia la gente, porque gracias a Dios, nunca nos ha faltado apoyo.

Debo reconocer que en estos últimos tiempos, y esa es mi tercera fase, he sentido desesperanza y decadencia, porque definitivamente, ya estoy en la etapa del despertar definitivo de esa realidad en la que quedé sumida. Tengo que ser mamá  y papá, compañía, proveedora, la que dé fortaleza a esta familia que somos Sabri y yo (aunque afortunadamente estamos acompañadas por mi mamá y mi hermana que ahora viven con nosotras) . Somos una familia pequeña que puede estar junta en este país maravilloso, porque mucha gente e instituciones nos han ayudado, así como nuestras amistades y también desconocidos.

María Luisa Perrone y su hija Sabrina Murillo | Foto: Tete Olivella

Pero sin duda, lo que definitivamente me mantiene es la fe en Dios; no existe otra explicación, ni veo algo más que me dé esta fuerza tan grande y la esperanza de que en algún momento nos tenemos que reencontrar y abrazar nuevamente todos. Esto tan horroroso que nos ha pasado, lo hemos compensado con mucho amor, ayuda y comprensión. Hay mucho que agradecer, pues también hemos aprendido a verle la cara bonita a esta historia tan terrible”.

“Tengo la suerte de tener una inspiración directa desde el cielo”

¡Sabrina es la otra guerrera! A diario se ejercita con una energía envidiable y sus ganas de mejorar son indetenibles. Definitivamente ella “es parte de algo grande”.

“Este último año la vida me cambió drásticamente y de manera negativa; pero también hay aspectos positivos. Despedí a tres seres muy queridos: mi novio, mi hermana y mi papá, lo cual representa pérdidas importantes en mi entorno familiar. Además, perdí la movilidad completa de mi cuerpo, quedé parapléjica y eso me limita a la hora de hacer muchas cosas; cosas tan simples como caminar, ser más independiente y valerme por mí misma.

Sabrina Murillo

Pero también hubo cambios positivos, como el darme cuenta de que verdaderamente la gente es muy solidaria y comprensiva con los problemas de otros. Han sido increíbles las muestras de amor y solidaridad.

Aumentó muchísimo mi fe y eso es lo que me ha ayudado a sobrellevar este duro proceso. Me di cuenta de muchas cosas de las que no me hubiera percatado antes. Descubrí mi verdadera vocación.

Mi fuerza viene del apoyo que me da la gente, conocidos y desconocidos; pero lo más importante es el amor de mi familia, porque ellos son los que realmente han estado ahí desde el “día cero”, y también tengo la suerte de tener una inspiración directa desde el cielo, donde están mis tres ángeles guiándome. Mi fuerza está totalmente dedicada a ellos, para demostrarles que yo puedo seguir adelante después de todo lo ocurrido”.