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Una excentricidad que pudo matar decenas de especies

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La silueta que simula a una mujer acostada (La India Dormida) en la montaña del Valle de Antón sirvió de argumento, un tanto exagerado, para que el Despacho de la Primera Dama desplegara la campaña de la cinta rosada 2016, sin analizar las consecuencias que esto podría traer para la biodiversidad de la zona.

Debajo de la gigantesca tolda quedaron miles de animales que estaban recibiendo un calor extremo y nada de Sol ni lluvia y quizás tampoco oxigeno. Tal como lo explica el director del Serpentario Maravillas Tropicales, Mario Urriola: «Una semana y media de vida, como máximo, es lo que se estima que habrían tenido los animales que fueron cubiertos por la tolda puesto que el sol es muy fuerte en horas de la mañana y en la tarde llueve, lo que hace el efecto (de calor) más fuerte en el lugar, como si fuera un sauna”.

Dice que en la montaña hay ranitas, reptiles e insectos, serpientes, lagartijas,  mamíferos y más. “En temas biológicos se sabe que este material que permanece ahí por más de una semana, al impedir que la luz solar cruce directamente no les permite hacer el proceso fotosintético a las plantas y al no poderlo hacer, no podrán tomar la coloración verde que tienen y, por ende, van a empezar a morir, causando un daño bastante fuerte en la zona”, explicó.

Igualmente el director e investigador de la fundación Pro Conservación de los Primates Panameños (FCPP), Pedro Méndez, advirtió que “este escaparate podría afectar la vida de plantas y animales que necesitan luz y agua para sobrevivir”.

Por estas razones vitales, la misma dependencia dio la orden de retirar este material de la montaña. La comunidad y los ambientalistas esperan que no se cometa de nuevo un error como éste.