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Recuperar la economía será el gran reto de Mulino

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Se puede decir que las expectativas de los panameños respecto al inicio de un nuevo quinquenio presidencial han ido en crecimiento, adosadas éstas por un profuso ingrediente de optimismo alimentado por los anuncios hechos por el Presidente electo, José Raúl Mulino, y la naturaleza amplia y objetiva de su gabinete ministerial.

No obstante estas apreciaciones, hay una realidad irrefutable y es la situación económica del país que entrega el Presidente saliente, que automáticamente se convierte en el gran reto del nuevo gobierno.

Auscultando varias fuentes de análisis formales sobre la economía que registra el país para el mes de la transición de gobierno, vemos que los temas de mayor urgencia tienen que ver con la deuda pública, la inflación, el desempleo y la desigualdad social; a lo que se suman factores como las calificaciones de riesgo, la inversión foránea, el gasto público, la corrupción, la inseguridad, entre muchos otros.

El crecimiento se queda en números

La economía panameña es una de las sólidas de la región y ello se demuestra en el liderazgo que mantiene en el índice de crecimiento económico. En 2023, se estima que Panamá experimentó un crecimiento del 6.5%, impulsado por varios sectores como la construcción, el comercio, el transporte, el turismo, la Zona Libre de Colón y las actividades financieras durante los primeros tres trimestres del año.

Este año, el nuevo gobierno hallará al país en una crisis económica expresada en la caída del ritmo de crecimiento del producto interno bruto (PIB), que se espera sea de alrededor del 2,5% respecto al 7,3% de 2023.

Un informe del Banco Mundial a principios de este año señala que los efectos de la Pandemia en el año 2020 siguen influyendo en el ritmo de los indicadores económicos, a lo que suman factores externos como el clima, que ha afectado de manera determinante las operaciones del Canal de Panamá, y el cierre de la mina de cobre luego de las protestas y la decisión de la Corte Suprema de Justicia de declarar inconstitucional el contrato suscrito con el consorcio canadiense First Quantum Minerals, aprobado por la mayoría de los diputados en la Asamblea Nacional.

Este informe también señala que Panamá sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo, con una pobreza significativa entre los pueblos indígenas y afropanameños, y un bajo acceso y calidad de los servicios públicos vitales, quedando en evidencia la necesidad de una redistribución más equitativa de los recursos.

El documento del BM define como positiva la exitosa y conveniente salida de Panamá de la lista del Grupo de Acción Financiera (GAFI) de países de alto riesgo y no cooperantes en la lucha contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo, luego de implementar acciones que fortalecieron su régimen contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo, medidas que traerá beneficios económicos positivos al país a mediano y largo plazo.

Presión por las calificadoras

La salida de la lista del GAFI se enturbió cuando Fitch rebajó su calificación de riesgo soberano a BB+ desde BBB- el 28 de marzo de 2024, además de la presión a la baja en las calificaciones de otras agencias, lo cual podría afectar el interés de los inversionistas.

Según el Banco Mundial, el país aún mantiene un buen acceso a los mercados de capitales, aunque con un diferencial más alto, gracias a su economía dolarizada y a un entorno macroeconómico estable.

La entidad multinacional concluye que desde el 1 de julio, la nueva administración deberá abordar desafíos fiscales estructurales clave para continuar su camino de crecimiento y mantener una perspectiva fiscal sólida. Estos retos incluyen la reforma urgente del sistema de fondos de pensiones de la Caja de Seguro Social y la reducción del gasto público.

Recuperar la confianza

El recién designado ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ha expresado que Panamá tienen bien identificados los retos que le corresponde asumir en este nuevo período y sólo queda definir los pasos necesarios que le permitan enfrentarlos con éxito.

Uno de los principales desafíos que visualiza Chapman es el de lograr recuperar la confianza en el país, lo cual pasa por disipar el escepticismo que se generó en los últimos años sobre algunos actores clave de la sociedad.

Seguimos siendo fuertes

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, sostiene en su informe mensual sobre la región, que Panamá mantiene una economía fuerte que le permite proyectar un crecimiento del 4.2 por ciento en el año 2024, nada despreciable si entendemos que sigue siendo uno de los más sólidos del área.

Por su parte, el Banco Mundial señala que, a partir de 2025, se pronostica un crecimiento acelerado siempre que el país mantenga su atractivo como destino de inversión extranjera, lo que debería iniciar una moderada disminución en la pobreza a medida que la economía y el mercado laboral vaya recuperando su dinamismo previo a la pandemia.

Deuda pública e inflación

El Ministerio de Economía y Finanzas, MEF, detalló en su informe macroeconómico de abril que la tasa de variación anual del Índice de Precios al Consumo (IPC) en Panamá para el mes de abril de 2024 ha sido del 1,7 por ciento, dando como resultado un índice de inflación acumulada durante los primeros cuatro meses del año de 1,1 por ciento.

La mayor incidencia en el renglón inflación se enfoca en las variaciones sustanciales que ha sufrido el precio del transporte, que contrasta con la caída en los precios del vestido y calzado.

En el mismo informe se refleja el total de la deuda pública que asciende a 50 mil 541 millones 590 mil dólares. “Al cierre de abril 2024, el saldo de la deuda pública total aumentó en USD771.9 millones (1.6%) respecto al saldo registrado al cierre de marzo de 2024”, dice el documento.

Sin dudas este es un elemento del cual dependerán muchas de las otras acciones que deben tomarse en la administración del nuevo gobierno para ofrecer buenos resultados a los panameños.

Un nivel de desempleo proyectado en 8,7 por ciento al cierre de este año, incentivado principalmente por la desaceleración económica y el cierre de la mina, lo que repercutirá en niveles más altos de informalidad, y una inseguridad galopante que muestra 181 víctimas por homicidio en el primer cuatrimestre del año, son otros aspectos que dibujan la realidad que deberá afrontar el nuevo Presidente de la República a partir del 1 de julio de este año.