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Decreto 896: ¿lindero entre la modernización y el retroceso?

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El debate sobre el proyecto de Ley 896 que busca eliminar el funcionamiento de las plataformas de transporte tal cual como existen actualmente en Panamá y en resto del mundo, estableciendo la condición de que se adhieran a las «piqueras tradicionales» de taxis selectivos en Panamá, se ha reactivado en la Asamblea Nacional y también en la calle.

El punto más álgido de esta diatriba es simple: los argumento en contra alegan que este proyecto de Ley favorece a los monopolios del transporte selectivo en el país y decreta la extinción de los servicios de plataforma, imponiendo un retroceso extremo en este servicio que coloca a Panamá a la altura de las grandes metrópolis del mundo.

Los argumentos a favor del proyecto que entra a segunda discusión en la Asamblea Nacional destacan que las nuevas norman regulan el servicio y promueven la sana competencia y el libre mercado.

Antecedente inmediato

La aparición de plataformas digitales de transporte en Panamá, además de proyectar signos de modernización en este servicio, representó un pronóstico de éxito rotundo debido a las insatisfacciones manifiestas de los usuarios de transporte selectivo en ese momento, generadas por reiterados maltratos por parte de muchos conductores, situaciones inseguras, la anarquía del «no voy», el manejo desordenado, el viaje compartido como servicio «por puesto» y muchos hechos cuestionables ocurrido todos los días. La suerte de los taxis amarillos estaba echada y así sucedió. Pronto los usuarios se volcaron a los servicios de las plataformas como UBER, In-Driver y otros, mucho más seguras, responsables, eficientes y efectivas.

¿Retroceso?

Lo que está planteado en la nueva legislación, sin duda posee contenidos ventajosos para prestatarios y usuarios, no obstante, el mandato de adherirse a las empresas ya establecidas que controlan a nivel nacional el servicio de transporte selectivo desde hace años, no deja de preocupar a los panameños. Esto rompe absolutamente con la funcionalidad, espíritu y razón de ser de las plataformas, poniendo a los conductores de este sistema bajo el mando y tutela de los taxis tradicionales, referente que contradice lo que debe ser un buen servicio público en Panamá.

Las plataformas digitales de transporte son sistemas que conectan a un usuario que requiere ser transportado bajo ciertas condiciones, con un transportista que está dispuesto a transportarlo bajo las condiciones previamente establecidas por la plataforma que se enmarcan en un servicios agradable, seguro, puntual y respetuoso, el cual es controlado y evaluado. Las preferencias explícitas de los usuarios demuestran que es un buen servicio.

La oportunidad

Viéndolo desde la experiencia de otras sociedades, esta situación que ha sido un caso de éxito para las plataformas digitales de transporte, pudiera representar una oportunidad para que el servicio de taxis amarillos puedan evolucionar hacia un modelo similar o superior, y esa competencia los catapulte a convertirse en el servicio de transporte que espera la sociedad panameña.

Se trata de verlo como una oportunidad o asumir quedarse atrás y valerse del poder que aseguran tienen algunos propietarios de las «piqueras» para forzar permanecer en el estatus que la gente ha rechazado rotundamente desde hace unos años.

El debate continúa y las organizaciones que agrupan a los conductores de las plataformas vuelven a la calle a exigir que este proyecto de Ley sea denegado en la Asamblea Nacional. Los usuarios solo esperan que se pueda llegar a un término que sostenga el avance y derogue el retroceso.