San Francisco News

Charlie Canto y su pregón uyuyuy…entre el amor y el rechazo

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Cada día lo escuchamos entrar a viva voz por nuestras ventanas, pregonando su servicio de recolección de artefactos. Desde pilas hasta lavadoras puede llevarse en su camioncito viejo. Muchos detestan su presencia debido al ruido que hace, pero miles de vecinos lo aceptan y  aprecian. Eso lo hemos comprobado en los comentarios de varias publicaciones de Instagram en San Francisco News.

Su apodo es famoso en todo San Francisco: Uyuyui, pero su nombre de pila es Charlie Canto, quien, con su megáfono, sombrero y dos jóvenes ayudantes, recorre nuestras calles para llevarse lo que ya no necesitamos o no sirve. Él y su familia viven de eso, de lo que ya a nosotros nos hace estorbo.

“Yo me levanto a las 6:00 de la mañana, de lunes a sábado, y de 8:00 a.m. a 2:00 de la tarde  paso una sola vez por cada calle. A muchos les gusta y le es útil mi servicio y me siento muy contento cuando los veo satisfechos porque yo les recojo y boto cosas que ya no necesitan o no sirven”.

Recuerda Charlie que empezó muy joven, antes de los 18 a trabajar, siempre en la calle con sus pregones, vendiendo pescado, huevos; luego frutas, rabito de puerco. Para los carnavales vendía sodas y naranja fría. “Cuando eran muy buenos, en el tiempo de oro de esas fiestas”.

“Después, cuando cumplí más de 50 no quería seguir saliendo a trabajar en la madrugada, por la inseguridad que hay, entonces decidí comenzar en el reciclaje, y así cada mañana, me levanto temprano, desayuno pixvae y en Boca la Caja, mi punto de partida, hago una oración para que Dios nos ayude y toque el corazón de las personas para que se decidan a botar lo que ya no les sirve”.

Empieza en la calle del Hotel Sheraton y de allí pasa de calle en calle, recorriendo San Francisco centro, Carrasquilla, Paitilla, Punta Pacífica y muchas otras zonas.

Con este trabajo ha mantenido a su familia, ha pagado los estudios de sus hijas, y hasta guarda un poquito de dinero. “Aunque sea 5 dólares ahorro cada día y cuando he ahorrado algo, arreglo la casa. Quisiera tener un quiosco en mi casa para vender verduras y pescado, y seguir con mis amados pregones desde mi hogar”.