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Cuando la manifestación popular cambia el rumbo de los hechos

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En medio de un debate estéril sobre la concurrencia y efectos de la protesta cívica realizada el pasado martes en las adyacencias de la Asamblea Nacional, que buscaba poner freno a la desbocada “reforma a la medida”, como algunos llamaron, del marco legal electoral llevada a cabo por diputados mayoritariamente del PRD y Cambio Democrático, es un hecho que la convocatoria fue un éxito y su afecto ha permitido una reacción favorable de los parlamentarios que parecían infranqueables en su afán por crear una ley electoral que, presumiblemente, favoreciera sus intereses y no los del país.

La sola convocatoria a la protesta cívica auguraba el éxito que en efecto tuvo, eso fue suficiente para que se dictaran las primeras directrices que darían un cambio de rumbo al acelerado proceso de discusión de las reformas. Las decisiones, aunque para muchos representen una estrategia para ganar tiempo, dan un matiz diferente al proceso, incorporando inclusive, al órgano rector. Eso es un avance importante.

El resultado es que se ha creado una mesa técnica que revisará ahora las reformas al Código Electoral que introdujeron los diputados de las organizaciones políticas antes mencionadas y que buscaban favorecer factores como la doble postulación a cargos de elección y mantener el fuero penal electoral, entre muchas otras iniciativas no tan democráticas.

¿Qué sigue ahora? Ahora la ciudadanía debe mantenerse alerta para que esta dilación y sean solo un subterfugio para igual “golearnos” más adelante. Logrado este rotundo éxito, la presión de la sociedad civil en la calle debe convertirse en una fórmula para llevar a feliz término esta reforma y que al final represente una forma de fortalecer la democracia en el país. Es lo que debe pasar ahora.

Lo importante es reconocer que la voz del pueblo asusta hasta al más osado y esta expresión debe servir para enfrentar otros flagelos como el clientelismo y la corrupción.