Comunidad

El reciclaje no es un negocio rentable

1768
0

Texto y fotos: Aydana Ruíz

Verde, azul y transparente. Esos colores por lo general identifican al plástico #1 y debería separarse del resto de los materiales antes de ser llevado a los centros de acopio. Los envases deben estar limpios y escurridos. El cartón desplegado. Simples acciones que como todo lo que se relaciona con el reciclaje, puede impactar positivamente en el proceso.

Eso lo saben los colaboradores de FAS Panamá, quienes todos los días observan y clasifican diferentes tipos de residuos que de toda la ciudad llegan al Centro de Acopio de Ciudad del Saber.

El Centro de Acopio de Ciudad del Saber garantiza a todos sus usuarios que el material que reciben es correctamente reciclado.

“Nos encanta lo que hacemos, porque estamos colaborando con el ambiente y al mismo tiempo es una fuente de trabajo, pero sería mucho más efectivo si desde el hogar las personas hicieran la separación correcta”, indica Jasmín Díaz, quien dedica largas horas a esta labor.

El centro de reciclaje lo administra FAS Panamá (organización no gubernamental que desde hace más de 20 años trabaja en pro del ambiente) y que en Clayton, cuenta con el respaldo de la Fundación Ciudad del Saber. “Como fundación los apoyamos, pues el reciclaje no es un negocio rentable. El costo de todo el trabajo que se hace previo al de reciclar, no cubre ni de cerca lo que se recibe por la venta del material. Hasta que no haya transformación en Panamá, todo depende del mercado global (el precio del plástico fluctúa dependiendo del valor del petróleo: si el barril está muy bajo, el plástico es más bajo aún, porque la gente prefiere comprar petróleo para fabricar plástico virgen que hacer todo el trabajo de triturar y reciclar, ya que una tonelada de plástico puede costar solo 30 centavos”, indica Alessa Stabile, gerente de sostenibilidad de la fundación.

En este punto, reciben plásticos número 1 y 2. Esta identificación puede verse en el fondo del envase. Las tapas pertenecen a otra categoría (usualmente es número 5 y si se mezcla con el resto, contamina el tipo de plástico que se va a triturar y reciclar). También se acepta papel, cartón, vidrio, aluminio y tetrapak (limpios y sin residuos), chatarra electrónica, baterías y aceite.

Las botellas deberían llegar ya lavadas y escurridas (especialmente si son envases de comida o leche). Allí se selecciona, pesa, compacta y almacena para entregarlo al exportador, quien lo tritura, pero si está contaminado, se desecha.

En Panamá, según explica Stabile, lo único que se recicla y transforma es el periódico y algo de cartón, todo lo demás se exporta a países que tienen industria de reciclaje como por ejemplo Costa Rica, República Dominicana o Colombia.

Para saber a qué tipo de plástico pertenece un envase, hay que voltearlo y ver su número en el fondo.

Como individuo, puntualiza la gerente de sostenibilidad de la fundación Ciudad del Saber, el beneficio de reciclar es mantener un firme compromiso personal con el ambiente; pero en lo social apoyamos a los colaboradores de FAS, quienes se organizan como miembros de la Asociación Nacional de Recicladores, y actualmente tratan de formalizar el trabajo de separación de materiales tanto en la calle como en Cerro Patacón.

Hace falta mucha educación

Hoy en día hay más conciencia, pero falta mucha educación sobre saber cómo y qué reciclar. El desconocimiento genera un problema para quienes viven de esto y las organizaciones que tratan de apoyar el reciclaje de Panamá. “Los fines de semana, que hay poca supervisión, muchas personas traen basura y hasta pañales sucios. El equipo debe trabajar extra por eso, cuando podrían invertir ese tiempo en los pasos reales del proceso de reciclaje. La gente quiere participar, pero nos da más trabajo al no separar y clasificar correctamente desde la fuente”.