Un día para honrar a la gente productiva del país

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    “Elige un trabajo que te guste y no trabajarás ningún día” Confucio

    Cuando la labor pasa a ser más que un medio de sustento, una pasión de vida, la excelencia brilla en cada detalle que se produce.

    Andreína Rodríguez González

    Forman el brazo productivo de una sociedad y representan el grueso de la ciudadanía de cada nación; jornaleros, obreros, técnicos, productores, personal de la salud y seguridad celebran este mes el Día del Trabajador.

    Conmemorando a los sindicalistas que en 1886 perdieron la vida exigiendo reivindicaciones laborales en una fábrica en Chicago, Estados Unidos; el 1° de mayo se ha convertido para la sociedad panameña en un periodo para evaluar los avances, más allá del tema remunerativo, en el respeto de los derechos de los trabajadores del país.

    Así, rendimos un sincero homenaje a aquellos trabajadores y servidores públicos que se han atrevido a trascender barreras para marcar nuevos esquemas y reescribir el deber ser de su propio oficio.

    Casi 50 años de labor

    Elvia Batista es un gran ejemplo de constancia y tesón. Empezó a trabajar en casas de familia, laboró por un par de años en el restaurante Minimax, pero es en el año 70 cuando comienza su labor en el Café Boulevard Balboa, donde con cariño y esmero atiende a los clientes. “Por casi cincuenta años, he visto todos los amaneceres mientras se abre el restaurante. Sin falta, a las 6:30 de la mañana estoy aquí exactito”. 48 años después sigue haciendo su trabajo con esmero.

    “Trabajar en mis vacaciones fue la mejor manera de poder darle a mi niña una mejor educación y hoy es una profesional y madre de bien”.

    Conciencia limpia

    Con 38 años de servicio, Roberto Cedeño lleva la vida con buen humor y amabilidad. Luego de la invasión, mantener a su familia se hizo cuesta arriba.

    Padre de siete y abuelo de cinco niños, encontró en la recolección de desechos no solo un empleo seguro y tranquilo, sino un oficio honesto y “libre de bochinches”. “Trabajé en mi juventud en la construcción, pero yo quería algo estable y donde valoraran tu esfuerzo sin tener que formar parte de un grupo o pandilla”, comenta.

    Hoy en día, su constancia le ha valido el respeto y consideración de sus compañeros y superiores, quienes confían en sus sugerencias para tomar decisiones en el envío de los compactadores y de quienes pueden cubrir las rutas.

    Así lo reconoce Ricardo Urrutia, quien con 30 años dentro de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario, ejerce actualmente la jefatura en el despacho de equipos y personal de la sede de Carrasquilla a gran parte de Ciudad de Panamá.

    “Pasé por todos los puestos: recolector, chofer, supervisor y ahora asumo como jefe del centro. Pero esto se lo debo al apoyo de mis compañeros. El haberme podido entender con gran parte del equipo, me trajo hasta aquí”, reconoce.

    Justicia con amor

    Y cuando el trabajo en equipo es fundamental en el oficio, el liderazgo pasa a ser clave para conducir de manera óptima los esfuerzos del grupo. Pero alcanzar esa cúspide no es tarea sencilla, sobre todo en un departamento de policía y más aún cuando se es mujer.

    “Se nos educa fuerte para tratar suave”, comenta la Sargento segunda Hilda Tejera, investigadora criminal de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ), abogada, relacionista público y técnico en administración penitenciaria.

    “El papel que juega la mujer hoy en día en la seguridad del país ya no es subestimado. La sociedad está entendiendo que la prevención es mejor arma que la confrontación, y por allí, las unidades femeninas tenemos mayor ventaja”.

    Revelación del año

    Pero la experiencia no siempre es lo más importante. También innovar, proponer y adaptarse rápido a los cambios es un recurso valioso para toda organización.

    Así fue cómo Eduardo Pérez, con cinco años como operario de la fábrica de persianas Famosa, alcanzó el Premio a la Productividad del Sindicato de Industriales de Panamá en el 2017. “No me conformo con hacer solo lo que me piden. Si puedo empaparme de lo que hace cada uno, es mejor porque me abre la mente para entender mejor las técnicas y producir con mayor agilidad”, explica.

    Y estos son sus rostros

    Más que mesas, Elvia Batista ha servido por 48 años alegría y cariño a los clientes del Café Boulevard Balboa, desde los fieles visitantes hasta figuras de la farándula y la política. “El general Torrijos era de los que disfrutaba de un expresso para acompañar su habano mientras veía la bahía de Panamá. Por el contrario, cantantes como Gilberto Santa Rosa le gusta darse banquete con emparedados de salami y malteadas en compañía de su banda”, recuerda. Esta chiricana, oriunda de Guayabal, llegó a Ciudad de Panamá en el 64 para construir una nueva vida con su única hija.

     

    Roberto Cedeño, 38 años de servicio como recolector de desechos. “Si haces mal este trabajo, todos se dan cuenta. Pero si lo haces bien nadie lo nota. Por eso, pasar desapercibido llega a ser el mejor reconocimiento”.

    Ricardo Urrutia, 30 años de servicio, jefe de equipo de la Zona B, en Carrasquilla. “Sacar lo mejor de cada uno de los trabajadores de aseo te beneficia como jefe y más como ciudadano”.

     

    Hilda Tejera,  investigadora de crímenes  de la Dirección de Investigación Judicial (DIJ) “Este oficio no es una carrera de velocidad sino de resistencia. Hay que cuidar los pasos que se dan porque no hay vuelta atrás”. (No se muestra su imagen por seguridad).

    Eduardo Pérez, operario de la fábrica de persianas Famosa y ganador del reconocimiento nacional a la productividad. “Hay que ser flexible, rápido y colaborador”.