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Más de 20 años de servicio Cristóbal Garibaldi, trabajador de Hutchison Ports PPC: “En esta organización podemos asumir cualquier reto”

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Esta organización es parte muy importante de mi vida e intento dar siempre lo mejor de mí

Nervis Araujo Rincón/Fotos: Rolando Paz

Afable, caballero y respetuoso. Esos son los atributos que saltan a primera vista cuando se estrecha la mano de Cristóbal Garibaldi, hijo de Calidonia desde 1950. Es un trabajador que sobrepasó feliz y agradecido los 20 años en el puerto más grande de este país, el Puerto de Balboa, operado hoy en día por Hutchison Ports PPC.

Su experiencia en el mundo militar desde 1969, cuando se inició en la Guardia Nacional, le sembraron los valores de la disciplina, la constancia y los conocimientos en el campo de la seguridad. Así pues, cuando se creó la Policía Portuaria, comenzó a formar filas en la Autoridad Portuaria Nacional, desde 1980.

Tres décadas, un mismo lugar

Trabajaba en el muelle 18, en el departamento de verificación de contenedores, donde se hacía el primer filtro de las cargas que llegaban a puerto. “Desde el barco sabíamos lo que venía y se reubicaban en los lugares a donde debían ir; para entonces era muy poco lo que recibía Panamá, fundamentalmente llegaba carga suelta”. La APP funcionaba en el mismo lugar donde está Panamá Ports hasta 1996, cuando cesaron las actividades de ese organismo nacional.

“Me llamaron a la casa”

El 1ro de marzo de 1997 fue inaugurado Panamá Ports Company y Garibaldi fue uno de los empleados fundadores. Allí se inició como verificador desde el día que lo llamaron a su casa. Seguramente es una de las llamadas más importantes de su vida. En este puesto estuvo durante 3 años, tiempo en el que le correspondió entrenar a mucha gente. “Luego pasé al nivel administrativo, encargado de garitas para la protección de los accesos durante 13 años. Realizaba el control con todos los verificadores; allí se trabaja en coordinación con la aduana”.

Desde hace dos años está en el departamento de Protección, encargado de dos accesos principales en el muelle 6, por donde entran todos los proveedores y tiene ocho personas a su cargo.

Garibaldi: “Cuando uno realiza un trabajo que le gusta, realmente no está trabajando”.

¿Cree que Panamá necesita otro puerto?

Esta organización tiene capacidad para operar muchísimos años más, podemos asumir cualquier reto. No hace falta otro puerto porque tenemos la capacidad,  brazos abiertos y las ganas de seguir creciendo.

¿Cuál es su opinión sobre esta empresa?

Yo nací con esta organización; yo tengo la fortuna de conocer lo que es el concepto de Panamá Ports por dentro, como empresa, como organización, y es un precepto positivo. Cuando uno va a hablar de algo, debe conocer bien cómo es, lo que pasa adentro. Hay gente que solo repite cosas que oye, eso no tiene valor.

¿Qué significa para usted tener toda una vida aquí?

Esto es un mundo aparte. Me siento muy bien, es parte muy importante de mi vida y trato de dar lo mejor de mí.  Panamá Ports es una gran experiencia. Las experiencias buenas no se logran tan fácil en la vida y Dios me ha dado esta maravillosa  oportunidad y espero seguir aquí hasta culminar mi vida profesional; me jubilaré cuando la empresa quiera; aún me siento en todas mis capacidades físicas y mentales. Doy las gracias por tantas oportunidades que me han permitido levantar a mi familia, integrada por tres hijos, dos de ellos ya profesionales y un nieto.

Un empleo que es récord

“Cuando uno realiza un trabajo que le gusta, realmente no está trabajando. Siento que no tengo dificultades. Nunca he tenido accidentes, ni he recibido amonestaciones. La empresa no tiene quejas de mi y yo tampoco de ella”. Con estas sencillas, y a la vez contundentes afirmaciones, culmina el encuentro con este hombre que es ejemplo de empeño y voluntad.

“Me siento muy bien, es parte muy importante de mi vida y trato de dar lo mejor de mí”.