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ESPECIAL 5to. ANIVERSARIO|Rolando de la Guardia: “San Francisco ha recuperado el sentido de comunidad”

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Entre esa amplia gama de profesionales que residen en el corregimiento de San Francisco, hemos tenido la oportunidad de conversar con un joven historiador cuya formación le ha forjado una visión integral y muy particular de esta ciudad.
Rolando de la Guardia conserva en su apariencia, modales y estilo la influencia europea, donde completó su formación como docente e investigador de esta ciencia social. Con apenas 37 años cuenta en su portafolio profesional con una licenciatura en Historia, una maestría en Historia de América Latina, una maestría en Relaciones Internacionales y un doctorado en Historia.

“Desde niño mi papá me inculcó el valor de la lectura, me regalaba libros sobre los griegos, romanos, sobre los indígenas norteamericanos, libros sobre dinosaurios y desde allí desarrollé esa pasión. Quise estudiar paleontología, me gustaba la teología y también la literatura; sin embargo, por ser un poco práctico y porque me iba bien con las cosas de ciencias, ingresé a la premédica en los Estados Unidos. No estaba mal pero dije esto no es mi vocación y hasta allí llegué”.
Descartada la medicina, intentó emprender sus propios negocios; no era su fuerte, por ello optó por lo que más le gustaba: la historia. Así se hizo un historiador dedicado a la docencia. “La otra rama es la investigación pero es difícil hacer investigación en Panamá y ganarse la vida”.

-¿La historia debería ser estrictamente objetiva?

Los hechos históricos son eso, hechos que no se pueden cambiar, pero en el análisis siempre influyen los antecedentes del historiador, sus intereses y posiciones propias. De alguna manera, la formación y educación que recibimos tiene una influencia al momento de analizar la historia, sin embargo debemos ser lo más objetivo posible, para ello nos enseñan a reflexionar sobre lo que escribimos y es la oportunidad para equilibrar el análisis.
De la Guardia hila sus ideas con coherencia y cuida cada palabra o juicio que emite. Con muecas borra literalmente frases y las sustituye por otras. Es cuidadoso en el verbo.

-Luego de haber estudiado en Estados Unidos, España y completar un doctorado en Londres, ¿cómo ha sido tu experiencia enseñando historia en Latinoamérica?
En América Latina hay poco interés en la historia y eso se debe a que en estos países se abogó mucho por promover lo práctico bajo el criterio que lo técnico traería el desarrollo y sería mucho más útil. Por otro lado, la tasa de analfabetismo que existía en estos países ha coartado la vocación hacia la lectura y aquellos que aprendieron a leer debían luego lograr comprender lo que leían. Por eso se ha generado una resistencia hacia la historia.
Para Rolando de la Guardia el valor de la historia está en que nos enseña a pensar, sobre todo a cómo resolver problemas. Hay, según él, experiencias de otras épocas que adaptadas al contexto actual nos pueden ayudar a mejorar procesos, como el caso de la educación, por ejemplo.

Ser educador en Panamá

Hablamos con un profesional que ama su trabajo. “Me gusta la docencia pero aquí es complicado por las deficiencias del sistema educativo panameño, muchos estudiantes llegan de la secundaria muy mal preparados, desconociendo lo básico, no saben redactar, mala ortografía y es necesario nivelarlos, bajar el nivel de la clase para orientarlos en lo básico y al final la experiencia se convierte en una clase de ética, composición, redacción y ortografía, en fin”.
En descargo, de la Guardia dice que son gratificantes las expresiones de aprecio y demostraciones de confianza que gana de sus alumnos, quienes le piden consejos, referencias y hasta buscan sus clases para cursar las materias con él.

– ¿Cómo ves a San Francisco desde tu óptica de historiador?

San Francisco cuenta con muy poco material bibliográfico que sustente su evolución histórica. No hay conciencia sobre la historia del barrio. Sólo desde las vivencias podemos decir que este corregimiento ha cambiado mucho, todo producto del desarrollo urbanístico que ha experimentado, la gente de clase media y clase media- alta se han ido. Sin embargo, San Francisco es hoy más dinámico en actividades, amenidades, hay más bares y restaurantes y ello le ha regresado a las personas las oportunidades de encontrarse e integrarse, retornando ese sentido de comunidad que antes tenía.
Desde el punto de vista estructural, Rolando de la Guardia asegura que es importante el proyecto de reordenamiento urbano que se adelanta actualmente, mediante el cual tendremos una mejor disposición de los espacios. “Hay que velar por que se construyan aceras, más parques recreativos, mejores servicios, bibliotecas locales, salas de teatro, cines; todo lo que contribuya a mejorar la calidad de vida de los vecinos”, concluyó.

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