Tiempo Libre

En Portobelo la naturaleza se expresa en voz alta

En el coraz√≥n de la monta√Īa, debajo del mar, en los r√≠os, en las casas de la gente, en las historias de emprendedores, hay mucho por descubrir

1894
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Foto: Edwin Gerka

La primera vez que estuve en Portobelo cre√≠ haberlo conocido bien. No ten√≠a¬†porque dudarlo, ya que segu√≠a las recomendaciones de gu√≠as, libros y folletos que¬†busqu√©. Aquella primera vez hab√≠a venido a Panam√°¬† principalmente para realizar¬†un reportaje especial de¬† Guna Yala, (kuna en aquel entonces), pero planifiqu√© la¬†agenda a modo de aprovechar el viaje para ver y fotografiar algunos otros puntos¬†de la geograf√≠a itsme√Īa; entre esos estaba Portobelo. Recuerdo que sal√≠ de la¬†ciudad y al llegar a Sabanita dud√© un poco al principio pero confirm√© la ruta y me¬†dej√© llevar. Entonces, minutos despu√©s el paisaje comenz√≥ a cambiar; a¬†descubrirse, a mostrarse, para convertirse por tramos en una ruta con vistas muy¬†agradables. Reconozco los detalles discordantes pero decid√≠ honrarlos tambi√©n.

Camin√© por las ruinas a la entrada del pueblo, visit√© la figura del Cristo Negro,¬†com√≠ en varios lugares muy buenos; conoc√≠ la cultura y el baile de Congos, recorr√≠¬†la antigua Casa de la Aduana espa√Īola y hab√≠a logrado muy buenas fotos.

El planeta dio un par de vueltas al sol con todos nosotros a bordo y regres√© a¬†Panam√° y me gustaba mucho venir por la ‚ÄúCosta Arriba” y entonces m√°s cre√≠ que¬†conoc√≠a Portobelo. Inclusive, a veces hac√≠a un alto sencillamente para comprar el¬†pan de la se√Īora Tatiana, porque siempre ha sido delicioso o a tomar alguna foto¬†m√°s y ya toleraba los contrastes sin juzgar. Pero ahora s√© que hay mucho m√°s. En¬†el coraz√≥n de la monta√Īa, debajo del mar, en los r√≠os, en las casas de la gente, en¬†las historias de emprendedores y en las leyendas personales. Aqu√≠ todo parece¬†expresarse en alta voz. La lluvia habla. El Sol sobre el horizonte cuenta cuentos¬†en las tardes, los barcos moribundos en la bah√≠a, los rostros dorados de algunos o¬†los cabellos despeinados de otros, la manera de caminar de las mujeres o en el¬†grito lejano de los monos aulladores.

Regres√© varias veces a la costa Atl√°ntica y pasaba por Portobelo camino a Isla¬†Grande o invitado por amigos a navegar en velero que a veces estaban fondeados en Puerto Lindo o m√°s all√° de Nombre de Dios. En ocasiones me¬†deten√≠a para hacer m√°s fotos o comprar m√°s pan pero siempre la vista se me iba¬†hacia las monta√Īas o al otro lado de la bah√≠a donde me dec√≠an que hab√≠a playas¬†muy lindas y pens√© que un d√≠a deb√≠a ir a verlas; mi deseo era¬† navegar hasta ellas¬†en Kayak pero no ten√≠a uno. Tambi√©n escuchaba hablar de r√≠os, quebradas y¬†cascadas en el bosque pero a√ļn no sab√≠a c√≥mo ni con quien ir si ten√≠a la¬†oportunidad.

Volv√≠ a marcharme; pero transcurrido un tiempo, por cosas del destino me¬†encontr√© otra vez en Panam√°. En esta oportunidad junto a un amigo que hac√≠a un¬†viaje por Centro Am√©rica. Nos hospedamos en un hostal y restaurante¬†aproximadamente a un kil√≥metro y medio de la entrada del pueblo y fue la primera¬†vez que pernoct√© en Portobelo. Estando aqu√≠ mi amigo me habl√≥ de un fot√≥grafo¬†de naturaleza que adem√°s ofrec√≠a tours en Kayak a r√≠os, manglares, playas e islas¬†dentro del Parque Nacional Portobelo y que adem√°s ayuda a explorar a los¬†visitantes el Parque Nacional de Portobelo. Lo contactamos y acordamos¬†enseguida hacer unos recorridos. As√≠ conocimos a Jaison de “Portobelo¬†Adventures”. Nos gui√≥ tambi√©n por estupendas rutas y senderos de las monta√Īas¬†y nos ense√Ī√≥ su extensa colecci√≥n de magn√≠ficas fotograf√≠as y videos propios de¬†lugares, fauna y flora. Fue as√≠ que un plan de pocos d√≠as se convirti√≥ en un mundo¬†de experiencias muy variado, ex√≥tico y natural en el fascinante entorno de esta¬†maravilla llamada Parque Nacional Portobelo.

De los ríos, playas, bosque y manglar; del mundo animal local, la exótica vegetación y también de los personajes, lugares y actividades les iremos contando en lo sucesivo. Por ahora los invito a que se levanten del sofá, se separen de la TV y de la rutina y vengan a Portobelo.

Foto: Edwin Gerka
Foto: Edwin Gerka