La reciente explosión registrada en un conjunto de apartamentos en Coclé, volvió a encender las alarmas sobre la seguridad de las instalaciones de gas en edificios y viviendas. El hecho pone nuevamente sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿se están revisando nuestros sistemas de gas con la frecuencia y el rigor necesarios?
Los sistemas de gas forman parte de la vida cotidiana de miles de hogares panameños pero, su funcionamiento seguro depende de instalaciones adecuadas, mantenimiento periódico y, especialmente, de que cualquier revisión o reparación sea realizada por profesionales autorizados.
La prevención adquiere particular importancia en propiedades horizontales, donde una falla no necesariamente afecta únicamente al apartamento donde se origina. Las tuberías, redes de distribución y otros componentes forman parte de un sistema que puede involucrar a numerosos residentes. Por ello, la seguridad no debería surgir cuando aparece un olor extraño, se detecta una fuga o se produce una emergencia. Debe comenzar mucho antes.

Pruebas cada tres años
En Panamá, el Reglamento de Gas Licuado de Petróleo (GLP), aprobado mediante la Resolución N° 060-16 del 19 de octubre de 2016, establece responsabilidades para usuarios, propietarios y administradores de inmuebles. Prevé la inspección periódica de las redes de distribución y artefactos de gas en propiedades horizontales, residencias, comercios, industrias e instituciones. La prueba de hermeticidad debe efectuarse cada tres años y también frente a situaciones que insinúen posibles anomalías, como olor a gas o variaciones inusuales en el consumo.
La prueba de hermeticidad, también conocida como prueba de presión, permite comprobar si una instalación mantiene condiciones adecuadas o presenta pérdidas. Su propósito es detectar posibles fugas antes de que puedan convertirse en una situación de mayor riesgo. El Benemérito Cuerpo de Bomberos de la República de Panamá (BCBRP), recuerdan que estas revisiones constituyen tanto una exigencia de la normativa como una herramienta preventiva destinada a proteger a las personas y las edificaciones.
Personal idóneo: un requisito de seguridad
Uno de los aspectos en los que las autoridades hacen especial énfasis es quién interviene una instalación. No cualquier persona con experiencia práctica en plomería está autorizada para trabajar con sistemas de gas. Deben ser profesionales con la idoneidad y acreditaciones exigidas; licencia vigente de la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura y de la correspondiente acreditación del Benemérito Cuerpo de Bomberos. Esta exigencia resulta especialmente relevante cuando se realizan remodelaciones dentro de apartamentos, modificaciones de tuberías o trabajos que impliquen desconectar componentes de la instalación. Una intervención aparentemente pequeña puede alterar las condiciones de seguridad de todo el sistema si se realiza incorrectamente.

¿Qué ocurre durante una prueba?
La prueba de hermeticidad busca determinar si existen pérdidas en la línea de gas. Para realizarla deben seguirse procedimientos técnicos específicos que contemplan el cierre de las llaves de paso, desconectar los artefactos y mantener tapadas las salidas correspondientes durante la evaluación. La prueba debe realizarse también utilizando componentes y sustancias químicas específicas. Posteriormente interviene la Dirección Nacional de Seguridad, Prevención e Investigación de Incendios (DINASEPI), que verifica la documentación y realiza la inspección correspondiente. Durante la revisión en campo, el inspector comprueba las condiciones de la instalación y su cumplimiento con el Reglamento de GLP de Panamá y con estándares técnicos como NFPA 54 y NFPA 58. Si el sistema cumple con los requisitos, continúa el proceso para obtener la certificación.
La responsabilidad también está en los PH
En edificios residenciales, la prevención requiere coordinación. Las administraciones deben conocer cuándo se efectuó la última prueba, mantener los registros correspondientes y programar las siguientes revisiones antes de su vencimiento. Los propietarios, por su parte, deben permitir las inspecciones cuando sean necesarias y evitar modificaciones particulares de las instalaciones sin la participación de profesionales autorizados. El Reglamento de GLP atribuye a los administradores de propiedades horizontales la responsabilidad de solicitar la inspección periódica de las redes y artefactos de gas.
Sin embargo, existe un desafío adicional. DINASEPI no dispone actualmente de una estadística consolidada que permita conocer cuántas propiedades horizontales del país mantienen vigente su prueba y cuántas tienen la certificación vencida. Desde el Cuerpo de Bomberos, se trabaja en el desarrollo de una base de datos que permita mejorar ese seguimiento, pues contar con registros actualizados permitiría anticiparse a los vencimientos y fortalecer una cultura de mantenimiento preventivo, en lugar de actuar únicamente cuando ocurre una emergencia.
Detectores: una herramienta adicional
La prevención puede complementarse con dispositivos capaces de advertir la presencia de gas. Aunque los detectores no son obligatorios, pueden identificar concentraciones de gases inflamables y emitir una alarma que permita a las familias detectar alguna anomalía y reaccionar oportunamente. La ubicación del detector es importante para que pueda cumplir adecuadamente su función. Estos equipos, sin embargo, deben entenderse como una medida complementaria y no como sustitutos de las inspecciones, el mantenimiento y las pruebas exigidas.





