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La Calzada de Amador resurge como destino turístico

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Texto y fotos: Andreína Rodríguez González

De las exóticas maravillas naturales que ostenta el istmo panameño, pocas cosas que vengan de la mano humana podrían llegar a equipararse con la majestuosidad de su vía interoceánica, la única del mundo.

Una aventajada localización que volcó al país las miradas de los principales poderes mundiales de principios del siglo XX no merecía menos que la disposición de un bastión protector a su alrededor.

El ambiente familiar es el leit motiv que se disfruta en el recorrido por Amador.

Con el material extraído del Canal de Panamá, fue dispuesto en 1913 el Fuerte Amador, una vía construida para enlazar las islas Naos, Perico, Culebra y Flamenco a la península panameña.

Presente turístico

Más de un siglo después, de la infraestructura bélica y del estilo estadounidense quedan pocos vestigios.

Hoy en día las banderas latinoamericanas anticipan su punto de partida que nace alrededor del monumento de “Los Pilares de la Patria”, donde ahora solo ondea el pabellón istmeño.

Una fila de banderas latinoamericanas y caribeñas anticipan el inicio del recorrido.

¿Coast way o Causeway?

Aunque para la mayoría de los hispanos puede resultar ser fonéticamente similar, más que una “vía Costera” a orillas del mar, se trata de una “Calzada” al ser una ruta elevada dispuesta en medio del océano.

De allí que su nombre sea “Causeway”, aunque muchos evitan la confusión refiriéndose a ella como la “Calzada de Amador”.

Las máquinas biosaludables han resultado un mobiliario irresistible para todos sus visitantes.

Una nueva historia

Paulatinamente, sus orígenes castrenses se fueron diluyendo a partir del finiquito del Tratado Torrijos-Carter, emergiendo entonces un nuevo espacio dedicado a la cultura, deporte, preservación natural y esparcimiento familiar.

Desde los exóticos espacios del Biomuseo, pasando por el Paseo Culebra del Instituto Smithsonian, la cultura se entrecruza con el sano entretenimiento que disfrutan sus visitantes, desde sus caminerías peatonales como por su ciclorruta.

Pesca, remo, ciclismo y gimnasios biosaludables llenan de vida y energía a este nuevo corredor marino.

La pesca se ha convertido en una atracción cada vez más frecuente, a pesar de la incomodidad para cruzar las rocas hasta la orilla.

Restaurantes y marina

También el estilo y la exclusividad hacen juego en el tour. Restaurantes, cafés, tiendas y heladerías de todos los estilos, gustos y precios se despliegan a lo largo de la ruta.

Culminando con la marina Flamenco, la vista se entretiene entre los exuberantes yates que atracan en el muelle y la infinidad de turistas que se alistan a conocer las aguas del pacífico panameño.

Remodelación

Su remodelación demoró más de lo acostumbrado, sin embargo, el resultado hizo valer la espera. Fueron más 60 millones de dólares invertidos para mejorar accesos e instalaciones:

  • Consiste principalmente en la ampliación de dos a cuatro carriles entre la rotonda del Paseo de las Banderas hasta la entrada a la Isla Flamenco en Amador.
  • El trayecto es de unos 4 kilómetros. Incluyó la construcción de aceras, iluminación completa de la vía, ciclovías, estacionamientos, parques y paisajismo.
  • Se construyeron nueve rotondas, tres miradores ubicados hacia la bahía de Panamá y uno en dirección a la entrada del Canal de Panamá por el Pacífico.
  • Parques, pérgolas, bancas, basureros y nuevas plantas incrementaron notablemente el atractivo paisajístico.