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Dayra Bern: “La educación es el arma más poderosa de transformación social”

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Texto y fotos: Andreína Rodríguez

Nacida en Ciudad de Panamá y residente de San Francisco, esta jovial arquitecta, esposa y madre de dos jóvenes y una chica, confiesa vivir a sus 51 años uno de sus más grandes momentos de orgullo: alcanzar la mayoría de vida como miembro activo de la comunidad judía, Kol Shearith Israel, de Panamá.

Año por demás jubiloso para la entusiasta Dayra Bern, quien también celebra sus 25 años de aniversario con Samuel Bern. Una unión de pareja de la que también han nacido excelentes aportes a la comunidad hebrea en el país como colaboradores en la creación del colegio Isaac Rabbin y la gestación de la Fundación Judío Panameña, JUPA.

Una década de luz

Y es que JUPA también está de fiesta. Este 2017, esta loable organización sin fines de lucro alcanza su primera década de formación. Desde su creación en 2007 en Costa del Este, esta congregación ha nacido de lo que fue la “necesidad de orquestar todos los esfuerzos, iniciativas y apoyos de la sociedad hebrea hacia Panamá”, relata Bern.

Lo que fue la semilla de una estructura de recaudación de fondos, germinó en toda una institución promotora de proyectos sociales. Ofreciendo fructíferas oportunidades para los canaleros menos favorecidos lleva como principal objetivo nutrir de valores y principios los pilares educativos.

Sumergidos de lleno en velar por la optimización de los recursos, Jupa logra en breves años dar rienda a sus propias iniciativas de cooperación benéfica. Es así como surgen entre sus programas Aprende Divirtiéndote, el Centro Supérate, la escuela de Asistentes de Chefs, el Aula Jupa La Merced y el concurso de pintura La Merced.

“La educación es el arma más poderosa de transformación social”, sostiene su presidente Sion Galdeloff y reitera con firmeza Dayra Bern, encargada de su administración, pasa a ser el principal esquema de construcción de una nueva sociedad. “No damos el pescado, te enseñamos a pescar… y si lo vendes, mejor”, completa entre risas al popular refrán, insistiendo en que no hay límites para el progreso, tanto personal como en el colectivo.

Éxito no es cómputo

Y es que no solo basta con dotar de herramientas a los jóvenes para garantizar su superación, el saber cómo usarla es lo esencial para canalizar sus talentos en pro de una sostenibilidad a largo plazo. “Son jóvenes que vienen de entornos hostiles. Quizás sea fácil para nosotros aceptar los retos, pero muchos de ellos ni siquiera se han atrevido a soñarlo”, comenta.

Es por ello que todo programa cuenta con un plan de evaluación y coaching psicológico, “no solo se instruye a los chicos, se prepara su entorno familiar para apoyarlo”.

Manteniendo su filosofía fraterna, Jupá mantiene abierto todos sus canales de colaboración en tres formas: apoyo a proyectos de becas a otras instituciones, desarrollando programas propios y estableciendo alianzas entre organizaciones.

Enseñanzas de vida:

Dayra celebra su llegada a la madurez y con ella disfruta compartir los principales aprendizajes que han marcado su existencia, enumerando como más importantes: “Los hijos son prestados. Tienes que enseñarles a volar fuera del nido, por más duro que parezca, es lo que ellos necesitan, no lo que a ti te conviene. Cuando los hijos se van, te quedas con tu esposo, por eso tu relación debes cultivarla a diario y para tenerlo contento a él, tienes que estar contenta contigo misma. La felicidad no la busques dentro de tu pareja, sino de ti misma. Yo tengo una vida, que puedo compartir, pero es mía y yo decido cuándo, cómo, dónde y con quién”, afirma con franqueza.IMG-20170421-WA0019

Y también deportes

Sin conformidad alguna, Dayra se reta a sí  misma cada año. Es por eso que para ella no bastaría con una caminata por las veredas vecinas o ejercitarse  en el Parque Omar. Sería el remo individual a mar abierto lo que llamara su atención para conformar una nueva agrupación de la que comenzó a formar parte desde hace un año. Otra velita más que también sopló esta temporada, agradeciendo a Dios lo que considera ha sido tener una “buena vida”. Y como ya no debiera sorprender en ella, no esperó perder espacio para seguir asistiendo, coincidiendo su nueva afición con su misión de vida, por lo que se suma a la organización “Paddel for a cause” con la que apoya a personas víctimas de accidentes.