Articulistas Desde la Sinagoga

El mandato de recordar a las víctimas del Holocausto

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Cada 27 de enero, la comunidad hebrea de todo el mundo, enciende 6 velas en memoria de las víctimas del Holocausto perpetrado por los nazis contra el pueblo judío | Foto: CDE News

La Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el 27 de enero como el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto. La resolución 60/7 aprobada por unanimidad el 1 de noviembre de 2005, incluye además, la elaboración de programas educativos sobre el tema y el rechazo a toda forma de negación de los hechos ocurridos.

Los nazis, que llegaron al poder en Alemania en 1933, creían que los alemanes eran una "raza superior" y persiguieron sin clemencia al pueblo judío | Foto: Cortesía
Los nazis, que llegaron al poder en Alemania en 1933, creían que los alemanes eran una “raza superior” y persiguieron sin clemencia al pueblo judío | Foto: Cortesía

Más allá de ciertos cuestionamientos por la elección de la fecha (el 27 de enero de 1945 el ejército soviético liberó el campo de Auschwitz), el establecimiento de este día es una iniciativa que debe ser aplaudida.

El asesinato sistemático, metódico y planificado de seis millones de judíos (hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niños y lactantes) junto a otras minorías, perpetrado por los Nazis y sus cómplices, ante el silencio ominoso de las potencias aliadas durante la Segunda Guerra Mundial, es un evento único en la historia de la humanidad que no puede ni debe olvidarse.

Imágenes tan fuertes como estas, no deben ser olvidadas por la humanidad y mucho menos, permitir que vuelvan a repetirse | Foto: Cortesía
Imágenes tan fuertes como estas, no deben ser olvidadas por la humanidad y mucho menos, permitir que vuelvan a repetirse | Foto: Cortesía

Debemos tener presente que la Shoá (el Holocausto) fue la consecuencia de la semilla del antisemitismo abonada por siglos de prejuicios, discriminaciones, persecuciones y matanzas, que encontró su expresión moderna en teorías pseudo-científicas que con un lenguaje técnico y sofisticado corroboraban aquello que muchos parecían sentir: que el judío, la encarnación del otro, de aquel que es diferente, era un ser inferior, corrompido y apestoso. No merecía vivir.

Seis millones de personas (no hay forma de referirse a esta cifra sin que resulte demasiado abstracta), fueron vejadas, ultrajadas, humilladas y asesinadas en pleno siglo XX, en el país más culto de Europa, por cometer el “crimen” de ser judíos. Un tercio de nuestro pueblo fue exterminado.

Ya para el año 1945, los alemanes y sus colaboradores habían asesinado a 2 de cada 3 judíos europeos como parte de lo que ellos denominaban la  "solución final" | Foto: Cortesía
Ya para el año 1945, los alemanes y sus colaboradores habían asesinado a 2 de cada 3 judíos europeos como parte de lo que ellos denominaban la “solución final” | Foto: Cortesía

Nos mataron y trataron de aniquilarnos. Y a pesar de poner su maquinaria de guerra al servicio del exterminio, nuestros enemigos no pudieron alcanzar su meta.  Sobrevivimos. Y como sobrevivientes nuestro compromiso es recordar; recordar a nuestros mártires.

Si para el pueblo judío la memoria ha sido un mandato colectivo que recorrió su civilización desde sus orígenes, no cabe duda de que hoy, para la humanidad toda, el recuerdo de la Shoá, constituye una responsabilidad y un compromiso.

Más aun, cuando el paso del tiempo pareciera fortalecer a aquellos que quieren reducir, tergiversar o minimizar los trágicos sucesos ocurridos. (Sin ir más lejos, hace unas semanas vimos en las redes sociales y en los medios de comunicación como alegremente se hacía referencia a la “Gestapo Gay” en alusión a la creación de una relatoría que vele por el cumplimiento de los derechos de la comunidad LGTBI)

Frente a esta realidad, creo que tenemos un deber impostergable que cumplir; no permitir que las víctimas vuelvan a ser asesinadas por la negación, la ignorancia y la apatía.

Por eso recordamos. Ese es el mandato. Mientras el mundo prefiere olvidar, nuestro deber es recordar.

La luz encendida en cada una de las 6 velas, es una recordatorio para mantener viva en a memoria que nunc más deben repetirse estos hechos | Foto: CDE News.
La luz encendida en cada una de las 6 velas, es una recordatorio para mantener viva en la memoria, que nunca más deben repetirse estos hechos | Foto: CDE News.

Recordar que, tal como ha escrito Elie Wiesel, sobreviviente del Holocausto y Premio Nóbel de la paz (1986), “en Auschwitz, no murió sólo el judío sino también el hombre y la humanidad.”